Caín
Esta ha sido mi primera obra teatral, y la verdad es que me ha sorprendido bastante. Se basa muchísimo en el diálogo y en las expresiones y no da importancia al movimiento del personaje en absoluto aunque se sobreentienda que éste va cambiando de posición: las acotaciones son meros esbozos de lo que en verdad se requiere para un teatro.
La versión que he podido adquirir ha sido la original, en inglés, con la traducción a mi idioma natal, el catalán. No es que no me fiara del cambio de idioma, pero sencillamente deseaba saber qué tipo de cambios se podrían haber producido a la hora no solo de la traducción si no también -y fundamentalmente- en la interpretación. Y de hecho lo que he podido comprobar me ha dejado satisfecha: si más no, el tipo de estilo y la verosimilitud de los personajes queda bastante "machacada" en el proceso, haciendo el tono mucho más soberbio y ostentoso de lo que realmente es.
La historia en si es una perfecta evolución del inconformismo frente al conformismo y aceptación. Caín representa la duda constante y la llama de la cuestión, de la rebeldía. Además de ser éste un buen ejemplo de literatura didáctica que pretende estereotipar personajes y alejarnos del "mal camino", también es primordial para entender por qué se supone que somos desdichados los humanos -a causa de la envidia de Caín-.
Es una buena obra y está muy completa. Realmente, el personaje personal no deja de ser un humano, y éstos, debida su condición de saberse a si mismos, se cuestionan las cosas.
Me gustó el devenir de la historia aunque su final es algo precipitado y vertiginoso, no tan cuidado como el desarrollo, por ejemplo, del viaje y habla con Lucifer.
Como último comentario, debo admitir que la lectura de una obra teatral me ha resultado más que satisfactoria, y que no va a ser ni mucho menos la última vez que lea una. ¡Espero toparme con otra igual de interesante pronto, de hecho!
¡Salud!
Eryen.